EL PORQUÉ DEL NOMBRE DEL COLEGIO SANTA ANA

Conocer de dónde venimos y cuáles son nuestros orígenes es sinónimo de recuerdos, añoranzas, experiencias, vivencias, anécdotas incluso, y así un sinfín de calificativos que se aúnan para llenar de conocimiento nuestras mentes y solventar nuestras preguntas. Es lo que cada día tratamos de encontrar. Por qué suceden las cosas. Y sobre eso tienen mucho que decir los docentes de un colegio. El alumnado pregunta sin descanso porque necesita dar solución a sus preguntas y el docente trata de buscar la respuesta más adecuada convirtiendo el proceso en una mezcla de interés y satisfacción.

Con motivo del 50 aniversario de la publicación oficial en el BOE de la creación del colegio Santa Ana de Cuenca (28 de mayo de 1971), quien mejor que Miguel Romero Saiz, Cronista oficial de la ciudad de Cuenca, amen de otras facetas que conforman su currículum (docente durante muchos años, inspector de educación, escritor de varias obras literarias, investigador e historiador, pregonero de las fiestas más relevantes de nuestra ciudad, …), para explicar al alumnado y profesorado el origen del nombre de este centro escolar. A través de una exposición cronológica que se remonta a épocas medievales, conocían cómo la ciudad de Conca fue evolucionando desde su reconquista por parte del Rey Alfonso VIII hasta hoy en día, pasando por diversas circunstancias sociales como las distintas religiones (judíos, moros y cristianos) que en esta ciudad convivieron, las epidemias (la peste) o las guerras que destruyeron todo tipo de construcciones religiosas levantadas en tiempos.

Seguía así Romero explicando cómo Conca pasó a ser Cuenca, con sus dos hoces, la del Júcar y la del Huécar, con sus casas humildes levantadas con esfuerzo y gran trabajo de sus convecinos que imploraban a Dios que sus vidas fuesen mejores. Tanto fue así que sus fuertes creencias y ruegos a los Santos fueron escuchados, y aquellos que estaban enfermos curaban sus dolencias por lo que, en agradecimiento, decidían devolver ese favor divino en forma de retablos, altares y esculturas. Y así fue cómo se fueron erigiendo pequeñas ermitas e iglesias en distintas zonas de esta ciudad. La de San Sebastián, la de San Antón, la de San Roque, la del Cristo del Amparo, y, como no, la que nos ocupa, la de Santa Ana, madre de la Virgen María, y que obraría con más fuerza recuperando a los enfermos. Pero la sinrazón de las guerras destruiría por completo estas obras de arte, templos de oración y agradecimiento para aquellos habitantes.

Años más tarde, se recobrarían fuerzas e ilusiones por volver a nacer y recobrar esplendor en la ciudad. Y así se reconstruyeron los templos y se levantaron más hogares, barrios enteros, y la ciudad siguió creciendo hasta llegar a la que hoy conocemos y disfrutamos, con sus calles, parques, jardines, fuentes, iglesias y armonía y comunidad entre sus gentes. Actualmente, Santa Ana es una figura muy relevante en la ciudad hasta el punto de que da nombre a un barrio, a una Iglesia, a un parque y al colegio donde el alumnado y profesorado acude a diario a seguir aprendiendo, todo ello debido a aquellas concesiones que otorgara a los enfermos.

El CEIP Santa Ana puede sentirse orgulloso no solamente de lo que es hoy, con su actividad diaria para formar a sus moradores sino también de sus orígenes, puesto que atesora y lleva a término los valores venidos de su propia historia dando fe de la importancia que tiene saber convivir, respetarse, ayudarse, …, en definitiva, saber de dónde se viene, y es que ya lo dice un dicho popular “es de bien nacidos ser agradecidos”. Santa Ana, la Madre de la Virgen María, lo mostró a nuestros antepasados. Hoy, siglos más tarde, está en nuestra mano seguir aquel ejemplo en nuestro tiempo.

La exposición histórica realizada por Miguel Romero terminaba con la entonación a capella del himno del colegio a cargo de los presentes en el Salón de Actos así como unas palabras de agradecimiento del profesorado por haber contribuido con su saber a esta importante celebración.

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