EL CURSO ESCOLAR TERMINA VENCIENDO AL COVID19

Vivir rodeados de mascarillas y gel hidroalcoholico en un centro escolar no es lo más idóneo para desarrollar la tarea docente. Sin embargo, el alumnado y el profesorado se han metido en las aulas con sus mejores sonrisas y ataviados con sus carpetas, cuadernos, ordenadores y tablets han conseguido terminar un curso más dando ejemplo de normalidad dentro de lo irregular.

Un curso muy complicado y difícil donde se han reducido al máximo las actividades complementarias que habitualmente se desarrollan, no solamente en el centro escolar sino en los exteriores, mediante actividades en el interior de las aulas y excursiones y salidas a lugares del entorno más cercano, solo llevadas a cabo cuando la situación sanitaria lo ha permitido.

Utilizando altas dosis de creatividad y originalidad para seguir el planning anual que caracteriza a este centro educativo, las actividades han pasado a las aulas en las que, guardando en todo momento las medidas sanitarias marcadas por la administración, se han vivido emocionantes aventuras en las páginas de los libros, experimentos científicos de gran asombro para los pequeños del lugar, emoción, diversión y alta tensión para conseguir escapar de las rudas intenciones de un maléfico personaje en la jornada de Halloween, sin olvidar el original Festival de Navidad y el villancico para felicitar las Fiestas Navideñas o la celebración del 50 Aniversario del colegio y el Rap Santanero, para terminar con la Graduación del alumnado de Ed. Infantil y Primaria y una última composición musical en colaboración con otros dos centros educativos de Cuenca. Y todo ello arropado por las actividades diarias que terminaban con las minifiestas individuales en las aulas en el último día de clase.

Un año marcado por las mascarillas, limpieza diaria de mesas y sillas, distancias de seguridad, ausencia de besos y abrazos (tan importantes en un centro educativo), abrigos, gorros y bufandas para soportar el frío del invierno que atravesaba puertas y ventanas abiertas, y así un sinfin de estrategias víricas de este maléfico virus que ha tratado por todos los medios de arruinar el trabajo del colegio. Sin embargo, no hay mejor vacuna que la alegría, la responsabilidad y el tesón de todo el conjunto de la comunidad escolar, pequeños y grandes, docentes y familias, para conseguir poner la pandemia contra las cuerdas. Sirvan estas líneas para agradecer el trabajo realizado por todas las personas que forman la familia santanera esperando y deseando el disfrute de las merecidas vacaciones. 

¡¡¡Buen verano!!!!

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